Pablo Gómez Terrón y Huelva, Parte III

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Una fecha que nunca olvidó Pablo y que muchos aficionados onubenses siempre han recordado es la del 19 de marzo de 1.964, día en el que el triguereño actuó junto a José María Sussoni y José Luis Caetano en la lidia de utreros de Diego Puerta. Cuando muleteaba a su primero, una voz irresponsable desde el tendido hizo que Pablo pisara un terreno inverosímil, donde la cornada era previsible, como así sucedió. En la enfermería fue operado y, posteriormente, trasladado a una clínica de la capital, donde no encontraba la mejoría, por lo que su apoderado, don José Camará, decidió llevárselo al Sanatorio de Toreros de Madrid, donde, afortunadamente, se recuperó satisfactoriamente tras superar un estado de extrema gravedad por el que atravesó en los primeros días.

Tras la ardua recuperación, Pablo pudo reaparecer el 5 de julio, lidiando re4ses de Diego Garrido, junto a Antonio Cabeza “Lucentino” y Rafael Astola. El triguereño acusó la cornada en su primer astado pero se superó en el otro al que le realizó una de sus típicas faenas llenas de temeridad y arrojo, que no tuvo premio por el mal uso de los aceros, siendo muy aplaudido. Tuvo que matar otro novillo por cogida de Lucentino y, en su faena, destacó una excelente serie de redondos, que sirvieron para ganarse otra ovación.

Dos semanas más tardes, el 18 de julio, hizo el paseíllo junto a José Luis Caetano y Sebastián Borrero “Chamaco II” para lidiar astados de Pérez Angoso. Pablo, en su primero, no tuvo opción al triunfo pero en el otro consiguió un gran triunfo al elaborar una faena artística y valerosa pero, al culminar de un pinchazo, fue herido en la región inguinal derecha a nivel Triángulo de Scarpa, siendo calificado su estado como grave. Por la faena realizada, el triguereño fue premiado con las dos orejas que paseó la cuadrilla.

Reapareció para el doble compromiso de las Colombinas. El 2 de agosto (con debut de los aguacilillos), hizo el paseíllo junto a José González Copano y Chamaco II para lidiar reses de Antonio Urquijo. En su primero se dejó sentir las secuelas de la cornada sufrida dos semanas antes y pasó sin pena ni gloria pero, en el otro, volvió a ser el Terrón de siempre, redondeando una gran faena que le valió para cortar dos orejas y volver a triunfar. Dos días después, con novillos de Salvador Guardiola, actuó junto a Manuel cano “El Pireo” y Chamaco II. En esta ocasión, Pablo fue el torero de siempre, ganándose el afecto del público pero que no pudo premiarle al fallar con la espada.

Con cinco actuaciones y dos cornadas graves concluyó el paso de Pablo Gómez Terrón por la plaza onubense, cosechando triunfos gracias a sus cualidades, especialmente, el valor que ponía de manifiesto en cada una de las tardes en las que toreaba. Se había convertido en un ídolo local y era fijo en cuantos festejos se programaban a lo largo de la temporada.

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