Que alguien me lo explique.     

A ser posible. No lo consigo entender del todo. En ocasiones, hacen falta tardes como la de hoy para abrir bien los ojos y saber diferenciar entre circo barato y toreo del auténtico. Sobra con que usted, estimado partidario de la «Fiesta más culta del mundo», levante ligeramente la vista sobre estos modestos renglones y piense en las primeras cinco «figuras del toreo» que a la cabeza se le vengan. Solo cinco, si no tiene inconveniente.

Tras esto, me atrevo a afirmar que entre las mismas que acaba de pensar, seguramente se incluye algún «maestro» como Roca Rey, El Juli, Manzanares, El Fandi, Perera… y por desgracia un largo etcétera. Es inevitable. Queramos o no. Pues bien, en esta segunda petición me gustaría que analizara a fondo cada uno de los conceptos del toreo propios de los diestros anteriormente citados. Y, hombre, puestos a analizar… no me dé usted el ‘malrato’ de decirme que echan la «pata palante», citan dando el pecho, no abusan del pico de la muleta, etc. No me mate de tal susto. Y qué pena que esté en peligro de extinción el criterio taurino que se oponga a la falsedad torera que raramente no nos cuelan, a cambio de un pastón en nuestro paso por taquilla. Y ellos, en cambio ¡a vivir del figureo en lo alto del escalafón! Mientras, toreros con verdad y de corte pata negra se hallan en la más abyecta miseria.

Ahí los ve. En tierras albaceteñas han trenzado el paseíllo esta tarde dos de ellos. Y qué recital. Quien quiera ver valor, exposición -de la buena-, autenticidad… ocasión idónea le presento. Le cedo la palabra a las imágenes.

Empezando por que así se viste a un torero cogido en la enfermería (y no como hace escasos días nos teníamos que tapar los ojos en una novillada en Molledo), fíjese usted en cada detalle, cada pincelada de toreo caro, desafortunadamente, difícil de disfrutar todos los días. Se cita de frente como los tíos y para otra cosa se sube uno al tendido. 

Le muestro ahora cómo presentan ambos espadas la franela frente al toro. ¿Dónde está el pico de cigüeña que con tanta frecuencia le quita el puesto al matador? Así se pincha la ayuda en la pañosa. Y como le dijo el padre de Búfalo a su niño recién aficionado a la Fiesta Nacional en el Puerto de Santa María: «esto no lo vamos a volver a ver en nuestras vidas».

Desde mi honesto punto de vista, ser torero significa dedicarse a jugarse la vida. Por tanto, mis más sinceros respetos hacia Rubén Pinar y Sergio Serrano. Han definido a la perfección esta bendita profesión. Grandes lidiadores moldeados a fuego lento, fuego de campo, de bravura exigente, de la que te mira de reojo con aires de Albaserrada y no queda otra que tragar paquete. Los toros de Victorino, para Sevilla y con más teclas que el piano de Dorantes. Pero había toreros pa’ rato. Gracias, maestros.

Imágenes: Castilla la Mancha Media

Articulo de opinión de Romero Salas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here