Toreros de ayer: Emilio Silvera González (Parte IV).

En otro festival actuaría el 18 de febrero de 1.989, haciendo el paseíllo con José María Manzanares, José Antonio Campuzano, Juan Mora, Fernando Cepeda, Luis Miguel Calvo y El Onubense para lidiar novillos de José Luis Pereda. Manso sin paliativos fue el animal que le correspondió a Emilio Silvera que salió buscando el triunfo a toda costa. Con genio y descompuesto llegó a la muleta en la que el diestro, muy valiente, pisó un terreno comprometido entre la emoción de los tendidos que estuvieron con el torero. Muy bien y con muchas ganas Silvera que dejó una estocada para ganarse un merecido trofeo.

El 18 de marzo de 1.989 actuó al lado de Roberto Domínguez y Manuel Ruiz “Manili”, con toros de José Luis Pereda y uno de Clotilde López. A pesar del apoyo continuo de los escasos espectadores que acudieron a presenciar el festejo, apático se mostró Emilio Silvera con el primero de su lote, al que dejó que le castigaran mucho en el caballo, por lo que el animal llegó a la muleta defendiéndose. Por ello, el diestro choquero no pudo lucirse como demandaban tanto el toro como los tendidos. Para colmo, estuvo francamente mal con la espada fallando en demasía, por lo que fue avisado en una ocasión. Con el que cerró plaza, otro animal que también presentó algunos problemas, el torero local tampoco supo encontrar el camino para aprovechar las pocas arrancadas que tenía su oponente y todo su quehacer quedó en unos meros intentos. Oportunidad perdida, pues, para el diestro local que nunca estuvo en la corrida entre la desesperación de sus numerosos partidarios que vieron como el torero dejaba pasar una buena ocasión para el éxito.

Nueva actuación el 5 de agosto de 1.989 alternando con Litri y Rafi Camino ante reses de Socorro Sánchez-Dalp y Manolo González. Emilio Silvera con una salud envidiable se topó con un manso para abrir el festejo y ante el que no se mostró muy entregado pese a los ánimos que le llegaban desde el tendido. Mal matando, aprovechó las palmas para saludar. Con el cuarto, otro animal sin fuerzas, inició su trasteo con unos estatuarios para seguir con ambas manos para concluir de estocada y tres descabellos, siendo premiado con una generosa oreja por parte del público.

El 25 de agosto de 1.990 actuó junto a José Luis Parada y Juan Pedro Galán ante astados del Marqués de Domecq. Emilio Silvera, consciente de que el público había acudido a presenciar su actuación, completó una muy atinada actuación con sus dos oponentes, con los que trató de lucirse en los lances de recibo. A su primero lo toreó fundamentalmente con la mano derecha, con la que cuajó varias series muy estimables y que llegaron con mucha facilidad a los tendidos que disfrutaban con el quehacer del onubense que, al matar de estocada entera, le supuso la primera oreja de la noche. Con el quinto, Emilio Silvera realizaría otra faena muy similar aprovechando que también el pitón derecho era el más potable del animal. En esta ocasión, necesitó de dos pinchazos antes de dejar una estocada, pero las buenas series que había logrado enlazar durante su trasteo quedaban en las retinas de sus partidarios que solicitaron el trofeo que le permitió salir a hombros por la Puerta grande.

Artículo de Vicente Parra Roldán.

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