XCI ANIVERSARIO DEL EMOTIVO ENTIERRO DE MANOLITO LITRI

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VICENTE PARRA ROLDÁN

Una consternada Huelva vivió con intensidad aquellas jornadas luctuosas, echándose a la calle para acompañar los restos mortales de Manolito “Litri” desde su llegada a la ciudad hasta su sepelio.

Tras haber sido homenajeado en los distintos pueblos del itinerario, el cadáver de Manolito llegó a la capital, siendo recibido en la Casa Colón por muchísimo público que pugnó por hacerse un hueco junto al féretro que, a hombros, fue conducido al Casino Comercial por un itinerario lleno de personas que querían sumarse al homenaje popular.

El féretro de caoba, con doble tapa, estaba enguatado en su interior y con forros de seda. Sobre la tapa aparecía un gran crucifijo y las incrustaciones y las abrazaderas eran de plata.

Tras ser recibido por la Junta Directiva del Comercial, se procedió a abrir el ataúd para que los ciudadanos pudieran contemplar el cadáver de Manolito que estaba envuelto en sábanas que le llegaban a cubrir hasta la cabeza. Manolito aparecía con su sonrisa peculiar, con su bondad infantil, con los labios desplegados y mostrando en su cara la silueta del dolor.

Tras colocarse el féretro sobre un túmulo, comenzó la capilla ardiente por la que desfilaron infinidad de personas (las colas llegaban hasta el cine Moda) al mismo tiempo que se colocaban las innumerables coronas de flores enviadas por diversas personalidades e instituciones.

A las cuatro de la tarde se celebró el acto del sepelio. El féretro fue conducido por los miembros de su cuadrilla y los socios de su tertulia y de “El Anteojo” y a ambos lados del ataúd iban dos filas de hombres con cirios encendidos mientras que las cintas que pendían del féretros fueron llevadas por representaciones del Círculo Mercantil, Centro Comercial, El Anteojo, Tertulia Litri de Huelva y de Cádiz y por Zurito.

Con los familiares del torero, presidió el duelo el Alcalde de la ciudad D. Juan Quintero Báez, así como diversas autoridades y representaciones. Durante el trayecto al cementerio de San Sebastián, la banda municipal interpretó diversas marchas fúnebres.

El cortejo hizo una parada ante la puerta de la Tertulia Litri, que permanecía cerrada y con colgaduras negras. Desde uno de los balcones, un grupo de mujeres arrojaron flores sobre el féretro. Otra emotiva parada se realizó ante la casa donde vivió el torero y se reprodujeron las escenas de dolor.

La comitiva continuó hasta el cementerio, teniéndose que cerrar las puertas para evitar la masiva entrada de personas, procediéndose al enterramiento del torero Manolito “Litri” entre escenas de dolor de familiares, amigos y seguidores que le acompañaron en su último paseíllo por la ciudad.

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