La Tauromaquia subvenciona al Estado por Juan Medina.

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La Tauromaquia subvenciona al Estado y el argumento que ha calado en la sociedad es el contrario.


L1010172A Juan Medina, Doctor y Profesor de Teoría económica en la Universidad de Extremadura, es difícil encontrarlo en los callejones de las plazas de toros, en tertulias de radio o televisión o viajando de feria en feria.

Sí en las trincheras de su ordenador y conferencias, desde donde ha cambiado la forma de defender el toreo aportando el hecho diferencial económico, alejándose de la sobada tradición, convirtiéndose en el primer activista taurino en el sentido moderno del término: la Tauromaquia lleva décadas alimentándose del inagotable activismo de la taquilla. Ahora, este aficionado militante de Greenpeace, ajeno al entramado taurino, recoge todo su trabajo en Tauronomics, la respuesta de 134 páginas a la falacia, sostenida por el ruidoso movimiento antitaurino, de que los toros son un espectáculo decadente y subvencionado.

“Empecé a trabajar en ello en 2010, cuando se produjo la prohibición en Cataluña. Lo dejé y volví después de las últimas elecciones municipales”, explica Medina a este diario. “Mi obsesión”, continua, “era el tema de las subvenciones. Los toros es la actividad cultural que más aporta a la Administración: 56 millones, sólo en cotizaciones sociales e IVA, y recibe la mitad, algo inaudito. La Tauromaquia subvenciona al Estado y el argumento que ha calado en la sociedad es el contrario”. El otro puntal de la publicación es el impacto económico de las ferias en las ciudades en las que éstas se desarrollan. “No se había hecho nada hasta entonces, fue complicado encontrar datos y referencias”. Aun así, excavando en fuentes oficiales, “Ministerio de Hacienda, administraciones, ayuntamientos y ANOET [la patronal de los empresarios taurinos]”, logró reunir los datos suficientes para, a través del “método multiplicador” hallar de qué manera influye una corrida de toros en la economía local. “No he inventado nada. Averiguar el impacto es algo que se ha hecho desde siempre en otras disciplinas, había un vacío aquí. Ahora se puede comparar el toreo con el cine o el teatro y ver cual de ellas tiene mayor impacto económico”, resume. “Antes no se utilizaba este argumento y desde que desarrollé esta investigación sí, está en casi todas las presentaciones de ferias, se escucha hablar al aficionado. Es algo muy positivo”, sostiene.

Aunque acudir a los números para tratar de legitimar algo es, en parte, asumir una pequeña derrota. “La economía no es un argumento en sí”, reconoce el autor, “nos han obligado a hablar de ella, hay que contrarrestar todo lo que se ha quedado sin respuesta por la indolencia del sector; es estrategia”. Por ello, Tauronomics está dirigido a “la afición” como asidero y oxígeno “y a los que no se posicionan, que son mayoría” como una dosis de realidad. “En España”, insiste, “se dan 17.000 festejos populares al año, esa fuerza hay que aprovecharla”.

Una manera ordenada y argumentada de sustituir el discurso de siempre por multiplicaciones y datos, sumas, restas y diagramas, análisis económicos y comparaciones para defender el espectáculo donde se vive intensamente y muere de verdad. “La gente está harta de escuchar lo de los nóveles, las pinturas de Goya y todo eso. Recurrir a la tradición es fatal y fácil de rebatir. En Barcelona sólo se habló de aquello. Hay que ofrecer cosas nuevas, actualizadas”, confía. “Tenemos que contrarrestar ese ataque tan virulento”. ¿Qué le debe la Tauromaquia? “Nada, de verdad. No busco reconocimiento con ello. Es algo que pongo a disposición de la afición, para que se utilice y quede como esas canciones populares sin autor conocido pero que se repiten constantemente. Pero hay que usarlo”

Y todo esto sin apoyo del sector, por voluntad propia. “Me sentía, en cierto modo, un poco obligado. Es bueno que cada aficionado aporte lo que sabe para tratar de defendernos si no lo hacen los que realmente viven de ello. La afición siempre tira del carro”. Economía encarnada en un solo hombre contra la maquinaria animalista que tiene como objetivo laminar el toreo. “En los últimos años hay un movimiento financiado por determinadas empresas que facturan miles de millones de dólares con interés en humanizar a los animales. La sociedad ha cambiado y quieren aprovecharlo. Las mascotas han sustituido a los hijos. Por ello, han tomado como objetivo los toros”, afirma.

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