Manzanares abre la puerta grande en Burgos.

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Enorme ambiente en la primera de abono de la feria taurina de San Pedro y San Pablo de Burgos.

Rozando el lleno para ver un interesante cartel formado por Curro Díaz, José María Manzanares y Cayetano Rivera con reses de Luis Algarra. Tan solo el alicantino fue capaz de tocar pelo en sus dos oponentes y abandono el coso de las palomas a hombros de los capitalistas.

Abría la tarde el torero de Linares, Curro Díaz, con el toro “Mallorquín” un negro burraco de 535 kg, que pocas alegrías le dio. Lo intentó por ambos pitones el diestro de Linares, en redondo y al natural, las escasas fuerzas de su antagonista no acompañaban las enormes ganas de Curro, que templo su recorrido en las series que le permitía. El brindis al respetable no tuvo la respuesta deseada en el burel para redondear su inicio de la tarde y fue silenciado.

El cuarto de la tarde “Náufrago”, un negro mulato de 520 kg, se gustó a la verónica el del Linares en el saludo capotero. Pedía firmeza el astado y Curro le recetó pases de buen trazo y gusto. Su antagonista no tenía las mismas ganas que el torero y se fue apagando, no permitiendo el lucimiento del espada.

Trenzaba su tarde el alicantino José María Manzanares ante el toro “Limpiabotas”, un negro zaino de capa y de 530 kg. Las manos del alicantino son como magia para los bureles que caen en poder, templanza y suavidad en el saludo capotero por verónicas, eran acompañadas por los oles del respetable. Tras su paso por los montados se pudo ver un soberbio tercio de banderillas de Rafael Rosa y Luis Blázquez. Tuvo que cuidar y mimar a su enemigo Manzanares que perdió las manos a las primeras de cambio, algo que no mermo las ganas del espada, enjaretando las tandas en redondo y al natural con suavidad y llevando al burel embebido en la franela. La rúbrica, marca de la casa, una soberbia ejecución de la suerte suprema dejó patas arriba a su antagonista de forma fulminante.

El quinto de nombre “Nazareno”, un colorado de 525 kg. Bonito saludo capotero de José María Manzanares jugando los brazos con garbo a la verónica desde tablas hasta los medios para dejar su sello. Muy torero toda la tarde el alicantino dejo muestras del buen momento que atraviesa en el toreo fundamental. Una faena de mucha enjundia con series cuajadas y hondas que tras un soberbio estoconazo le ponen un apéndice en sus manos, para abrir la puerta grande del coso de las palomas.

El menor de los Rivera, Cayetano de nombre, sorteo en primer lugar a “Invencible”, un negro meano bragado de 560 kg. Lo puso todo Cayetano ante su oponente, un astado que mostraba un molesto cabeceo ante los trastos, brindo al respetable para enjaezar una faena que no terminó de redondear. El toro de Luis Algarra se vino a menos en un trasteo que comenzó con garra el espada, escuchando los oles del respetable que desaparecían a medida que avanzaba la faena que no tuvo el final deseado.

El cierra plaza de nombre “Nevuloso”, otro toro negro burraco de 535 kg, no quería dejar pasar la tarde el joven Rivera y desplegó su capote en mecidas verónicas, ajustadas chicuelinas y vistosa revolera. La cuadrilla no quería quedarse atrás  y enjaretó un magistral tercio de rehiletes, saludando tras los pares Iván García y Alberto Zayas. Poco premio para una faena de muchos quilates la que propino a su oponente Cayetano Rivera, arrancó su faena rodilla en tierra muy enrazado el toro y muy metido en la faena el torero, que fue capaz de sacar todo cuando de bueno tenía su antagonista. Los pases en redondo fluían con cadencia mientas el ole sonoro de la grada alentaba al espada, que parsimonioso y con elegante trazo, metía en la muleta la testuz del burel con cadenciosos naturales. Una faena que le faltó la rúbrica certera tras unos soberbios estatuarios.

Ficha del Festejo

Toros de Luis Algarra, de juego variado.

Curro Díaz, silencio / silencio

José María Manzanares, oreja / oreja

Cayetano, silencio / ovación

Incidencias.- Lleno en los tendidos.

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