«Reconstruyendo la temporada»: La tizona empaña el poema al natural de Paco Ureña junto a la premiada seguridad de Jorge Isiegas

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Tejiendo un armónico y vestido con gusto dúo saliendo del patio de cuadrillas, desfilan destocados los dos espadas que hoy se acartelan en la segunda corrida de Úbeda. Al término del paseíllo, se guarda un minuto de silencio en memoria de las víctimas mortales de la pandemia, que es roto por los dulces acordes del aplaudido Himno Nacional, que retumbando entre los tendidos de la plaza, eriza el vello de cualquier español orgulloso de su patria.
Paco Ureña: rosa y oro
 
Jorge Isiegas: verde hoja y oro

 

 

    Se hace presente con efusivo galope Tirachinas, castaño claro, bien compuesto, hondo de caja, enmorrillado, bocidorado, cornicorto y tocado del pitón izquierdo, que arrebata el percal a Paco Ureña con una agresiva y desclasada embestida de salida, quien tras un desagradable susto lo saca hacia los medios, para posteriormente conducirlo hacia las rayas de picar, tomando una prolongada puya que le elimina repentinamente ese excesivo carbón que lo caracterizaba. Clavan de forma desigual los pares mientras el toro escarba con frecuencia.
Se implica el diestro con un torero inicio de faena, sacando hacia fuera a su adversario que no cesa de mostrar este inequívoco signo de mansedumbre. Con fenomenal colocación, lo intenta con naturales ayudados, pese a que el informal astado no le permite hilvanarlos. No obstante, la excepcional sapiencia y entrega del lorquino hace exponer una lograda serie por el pitón derecho, el cual acomete con evidente aspereza y violencia al engaño al ritmo del pasodoble «Ragón Falez». Medio minuto más tarde, no hay manera de exprimirle jugo a este complicado marrajo. Lleva por bandera el escarbar y propinar cabezazos cuando se le presenta la muleta. Poco más y se cava su propia tumba con las pezuñas. La tensión reina en la desafortunada suerte suprema, pinchando en numerosas ocasiones y sin echar la cara abajo el castaño pese a la infinidad de golpes de descabello habiendo sonado dos avisos. El primero de la tarde es pitado -con razón- en su arrastre.
    Rebujano llamaron al segundo en la finca albaceteña, negro, largo, hecho cuesta arriba, recto de palas y tocado del pitón zurdo -escobillado-, que permite el lucimiento de Jorge Isiegas con la capa, siendo llevado a los medios por el mismo ganándole terreno. El piquero le proporciona una trasera y medida vara durmiéndose en el peto y facilitándole a los hombres de plata un aparentemente sencillo cuarteo, doliéndose a causa de los arpones. Brindis al público.
Escarbando al igual que su hermano de corrales, se para frente a la franela del torero. En contrapartida, lo poco que embiste lo hace con clase, humillando y con tranco por ambos pitones, mas sin continuidad ni fijeza, distrayéndose en demasía. Deja una faena carente de estructura en cuanto al cambio de manos. Cabe destacar el mérito del espada, también al propinar un estoconazo en los mismos rubios tirándose valerosamente en la testuz con sublime torería, en suerte contraria, acción que le vale la oreja.
    Nombran Tirano al tercero del festejo, con mejor presentación hasta ahora, digna de plaza de segunda y, con suerte, incluso de primera categoría, siendo levemente aplaudido de salida; negro, serio, alto, rematado, extremadamente enmorrillado y hondo. La única pega: la encornadura, similar a la del anterior cornúpeta. Lo lancea con gran gusto Paco Ureña, alternando con un improvisado delantal a pies juntos, y rematado con una exquisita media en la boca de riego. Derriba al torero del castoreño al perder la pica. Quita el director de lidia por enteras, sin trastabillar y ajustadas gaoneras. Saludan la ovación los dos peones que han colocado los rehiletes en su sitio. Brindis a su apoderado Paco Lozano.
Comienza la faena con magníficos e inmóviles estatuarios, cambiándose de mano espléndidamente. «Camino de Rosas» aporta música al bellísimo poema que al natural escribe sobre el albero jienense, templando a la res de excelente condición y afable fondo, con verdadera pureza dando el pecho. Sensacional toreo pata negra de pellizco. No obstante, le va acortando el recorrido, trazando el derechazo a media altura para evitar que el burel pierda las manos, como ya lo ha hecho en repetidas ocasiones. Se apaga repentinamente, desprendiéndose de esa clase, nobleza, y continuidad que le alababan, acometiendo ahora a cabezazos. No tiene suerte con los aceros, que emborronan una valiosa faena del enfundado en un torerísimo rosa y oro.
    Cierra los chiqueros Morisqueto, negro, con trapío, hondo, enmorrillado, badanudo, bajo de manos, ancho de cuerna y con correcta conformación de pitones para la categoría del coso ubetense. Se estira a la verónica el joven matador en el saludo capotero a su oponente, que pelea en el peto del equino con un solo pitón y metiendo bien los riñones. A continuación, la grandeza de la suerte de palos reluce con fastuosa viveza, quedando los seis en lo alto y en excepcional lugar. Brindis al micrófono de Movistar Toros por las víctimas de la Covid-19, en especial a un amigo que también ha padecido esta pandemia.
Echa entregado la «pata palante» y con genial colocación frente al segundo astado de su lote. Suena «Nerva» cuando alterna con la mano izquierda, consiguiendo los mejores retazos de su faena. Combina ambos pitones con notable repetición, cuando sin motivo ni argumento se detiene el morlaco. Se niega en rotundo a dar un paso más acudiendo a la parda pañosa que su lidiador le presenta. Pinchazo hondo. Media estocada ejecutada con gran seguridad, la cual no es eficaz, siendo necesario un golpe de verduguillo. Abandona Jorge Isiegas la plaza dejando una interesante sensación y deliciosos momentos para el respetable.
La presentación de la corrida ha sido apta para un coso de esta categoría, incluso el tercero salió de los toriles con hechuras dignas de una clasificación superior. La capa oscura ha predominado, de pequeña encornadura, y buen juego en general, aunque con poco fondo y brevedad en su condición, exceptuando el primero, que fue descaradamente manso y desclasado, siendo considerado con importante diferencia el peor de la corrida, siendo pitado en su arrastre. A destacar, el segundo de Paco Ureña, lidiado en tercer lugar, con extraordinaria clase, nobleza y tranco, y dando mucho de que hablar por el pitón izquierdo.
Sobresaliente: David Sánchez «Saleri», de catafalco y azabache, quien no ha intervenido en ningún momento del festejo.
Paco Ureñasilencio y palmas.
 
-Jorge Isiegas: oreja y silencio.
 
 
– ENTRADA: Lleno del aforo permitido –
 
Imágenes: capturas realizadas del resumen de la corrida, retransmitida por Canal Plus Toros.
Romero Salas

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