Toreros de ayer: Emilio Silvera Pérez

Aunque no toreó mucho en la plaza de su tierra,  entonces la de Las Colonias, ni alcanzara grandes éxitos, nuestro torero ha pasado a la historia por iniciar una dinastía que, al día de hoy, ya alcanza la tercera generación y todos sus componentes han lucido el mismo nombre, Emilio Silvera.

En esta ocasión nos referimos a Emilio Silvera Pérez, quien debutó en Huelva en una novillada de promoción celebrada el 14 de julio de 1.957. En aquella ocasión hizo el paseíllo junto a Manuel Gómez “Carnicerito”, Francisco Maldonado “Currito”, Manuel Puga, José Esteban Medel y Bartolomé García Cepeda para lidiar erales de Gerardo Ortega. Emilio recibió en el centro de su ruedo a su oponente con lances ajustados. Con la muleta inició la faena de rodillas para seguir con redondos premiados con ovaciones y música. Continuó al natural para concluir con unas manoletinas. A su quehacer le faltó algo de reposo pero quiso hacer de todo. Tampoco estuvo afortunado con los aceros.

Repitió actuación el 5 de junio de 1.958, actuando con Manuel Morales “Quitín” y Maera para lidiar reses de Gerardo Ortega. Aunque no lucida pero si apuntó muy buenas maneras Emilio, Lanceó con temple y mando a su primero al que le hizo cosas primorosas con la muleta al torearlo por primorosos derechazos, naturales y manoletinas no concluyendo atinadamente su obra con los aceros por necesitó de un pinchazo, media estocada y tres descabellos, siendo ovacionado con mucha fuerza. En el otro, un afarolado para recibirlo y, con la franela, inició su faena con estatuarios para seguir con naturales . Tampoco estuvo acertado a la hora de matar y recibió un aviso.

La tercera y última actuación en la añeja plaza sucedió el 11 de mayo de 1.961.junto a Antonio Muñoz “Batalla” y Antonio Muñoz “El Choquero” con astados de Tomás Prieto de la Cal. Aplaudido con calor en los lances de recibo, brindó la faena a Miguel Báez “Litri” y comenzó el trasteo con un pase por alto, siendo achuchado al repetir, naturales y pases de espaldas antes de concluir de pinchazo y media. Muchas palmas en honor del torero. En el otro, que saltó dos veces al callejón, Emilio gustó a los aficionados en los lances y en el toreo de frente por detrás. No estuvo bien ni con la muleta ni con la espada y recibió dos recados presidenciales además de las palmas de reconocimiento del público.

Emilio ya había puesto fin a su carrera taurina cuando en el año 1.972 fue invitado a participar en un festival benéfico junto a otras viejas glorias del toreo local, como Pepe Gallardo, Manuel Roig “Niño de la Isla”, Pepe Pirfo y Joselito Romero, además del joven Paco Pirfo para lidiar tres astados de Miguel Báez Litri, uno de Litri, uno de Tomás Prieto de la Cal y dos de Guardiola. Emilio estuvo valentísimo con el capote, estirándose cuando tomó la muleta para torera metido entre los pitones. Mató bien y paseó una oreja.

La experiencia había gustado y el 8 de diciembre de 1.973 actuó en otro festival al lado de Manuel Naranjo “Naranjito”, Manolo Roig “Niño de la Isla, Joselito Romero, Pepe gallardo y Paco Torres para lidiar reses de Litri, Gerardo Ortega, Diego Garrido y Martín Berrocal. En esta ocasión, Emilio no tuvo fortuna con el castaño que le cupo en suerte y se lo quitó de encima pronto, ganándose una fortísima ovación por parte de los tendidos.

Además de estas actuaciones en las plazas capitalinas, Emilio Silvera Pérez actuó en numerosos cosos de nuestra provincia e, incluso, participó en el rodaje de la película “El Litri y su sombra” en la que protagonizó la escena de la moral cogida en la plaza de toros de Málaga. Y, años después, dirigió los primeros pasos de su hijo Emilio Silvera González por el planeta taurino.

Artículo de Vicente Parra Roldán.

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