Una ausencia significativa en el pregón taurino de Colombinas

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Por Vicente Parra Roldán Siguiendo mi costumbre, antes de acudir al pregón taurino me tomé un café en el bar de la Tertulia Litri. Y empecé a sentir algo extraño en mi interior, que fue en aumento según cubría el corto espacio hasta el patio central del Matadero, ahora conocido como Escuela de Arte. Cuando entré, aún había poca gente, por lo que con una simple mirada pude comprobar quienes ya estaban cogiendo sitio. Pero en mi interior, algo me decía que alguien faltaba, que no estaba allí., cuando su figura se me hacía imprescindible. Mientras ocupaba mi sitio habitual, recordaba como en esos minutos, Pepe Castilla se multiplicaba en recibir a los invitados, les acompañaba a sus respectivos sitios, se mostraba nervioso porque tenía que leer el folio que le había escrito para agradecer un año más la participación de la Tertulia en el acto de apertura de la feria taurina choquera e iba de un lado para otro tratando de solventar cualquier problema de última hora. Cuando reparé en ello, pensé que alguien se acordaría de Pepe y de su inmenso quehacer al frente de la Tertulia en los últimos años. Tan sólo Sebastián, su sobrino y actual presidente de la misma, tuvo un recuerdo somero hacia Pepe que, seguro que, desde el Cielo, siguió una vez más el pregón taurino colombino sin darle importancia a ese olvido que tan pronto le ha llegado y tanto me extrañó. Pero he de decir que a mi lado si estuvo Pepe Castilla y, al terminar y en su recuerdo, no quise tomarme una cerveza en la terraza de la Tertulia, como solíamos hacer en señal de satisfacción porque el Pregón había salido adelante y este año, además, había sido muy choquero. Pepe, te tuve muy presente durante toda la noche y me dolió que muchos amigos tuyos se hubieran olvidado tan pronto de la gran labor que llevaste a cabo al frente de la Tertulia. Pero así es la vida. Un abrazo.

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