DESTACADA ACTUACIÓN DE MANOLO PUGA HACE 60 AÑOS

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Una nueva novillada para noveles se anunció para la tarde de domingo 14 de julio de 1.957. Y hace sesenta años hicieron el paseíllo algunos jóvenes que, con el paso del tiempo, han quedado en la mente de los aficionados.

Para la ocasión se lidiaron erales de Gerardo Ortega, bravos y a propósito para la ocasión salvo el primero que acusó muchos defectos.

Abrió plaza el recientemente fallecido Manuel Gómez “Carnicerito” que se encontró con el peor novillo y sus deseos de agradar se fueron estrellando. Con la muleta solo pudo dar unos pases al incierto animal y el torero resultó achuchado en varias ocasiones. Necesitó de dos estocadas y un descabello y su voluntad fue premiada con muchas palmas.

A continuación intervino Francisco Maldonado “Currito”, de Las Colonias que se estiró bien con la capa y se ganó muchos aplausos con el quite por gaoneras. No mandó lo suficiente con la muleta por lo que salió trompicado en varias ocasiones y estuvo desafortunado con los aceros. Aun así, recibió muchas palmas al concluir su actuación.

Manuel Puga, de Viaplana, se lució con la capa y con la muleta instrumentó pases muy buenos por alto, para seguir con unos excelentes redondos que fueron coreados con olés para concluir con estatuarios y manoletinas de buena calidad. Mató de tres pinchazos y una estocada y ello le hizo perder los trofeos aunque dio la vuelta al ruedo y, al final del festejo, el público le reconoció como el más sobresaliente de la tarde.

De Las Colonias llegaba José Esteban Medel que lanceó con estilo, y, con la muleta, dio algunos pases por alto buenos pero sin llegar a mandar y estando mal con la espada por lo que fue silenciado, al igual que Manuel García Cepeda, del Matadero que demostró mucha voluntad y nerviosismo por lo que su faena fue muy corta y tampoco tuvo suerte con la espada.

Cerró plaza Emilio Silvera, del Molino de la Vega, que recibió a su oponente con tres lances muy ajustados y después se lució en una larga afarolada de rodillas. Comenzó el muleteo también de rodillas para seguir con derechazos premiados con la música, toreando al natural y concluir con unas manoletinas pero a la faena le faltó reposo, estando deslucido a la hora de matar.

Dirigió la lidia con mucho acierto Diego Gómez “Laine” y el público se divirtió a lo largo del festejo celebrado en el antiguo coso onubense.

Por Vicente Parra Roldán

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