Adame por la Puerta grande en Aguascalientes.

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Se lidió un encierro de Los Encinos desigual en presentación que fue de francamente malo y descastado. El quinto de la tarde fue regresado a los corrales por falta de trapío, salió en su lugar uno de Montecristo muy justo de presencia y de mal juego.

Julián López “El Juli”: Leves palmas, silencio y palmas

Joselito Adame: Oreja con protestas, silencio y oreja protestada.

Incidencias.– Saludaron en el tercio los subalternos Héctor Rojas y Heidegger Chávez tras colocar buenos pares

https://vimeo.com/164198693

El lleno estaba garantizado en la Monumental para el día de San Marcos el evangelista, aquél que es representado con un león porque su evangelio empieza hablando del desierto, y el león era considerado el rey del desolado paraje; hoy en Aguascalientes la fiesta de San Marcos tuvo mucho desierto… pero de casa y bravura y el león del triunfo resultó que ser como lo pintan.

Joselito Adame cortó dos orejas, ambas que un sector protesto. José Guadalupe estuvo dispuesto ante dos toros que no valían ni su traslado de la ganadería a la plaza, pero es lo que hay… o lo que se impone.

Ante el primero de su lote realizó una faena emotiva, largas afaroladas de rodillas, chicuelinas y revolera, luego de brindar su actuación a Don Elías Esparza La Changuita, su primer maestro en el toreo, Joselito se dio a torear rodillas en tierra pegado a tablas, allá por el rumbo de la puerta de cuadrillas, por derecha con firmeza, gustándose y por naturales arrimándose en una tanda por alto rematada con el desdén.

Muletazos de vuelta entera tomándose de los cuartos traseros, la vitolina y a seguir por la diestra, hubo varios desarmes, al final faena de aliño para matar de entera muy tendida para que la oreja llegara a sus manos, algunos la pitaron, otros la aplaudieron.

Su segunda labor fue de voluntad ante un astado que careció de toda bravura, comenzó por arriba pegado a tablas y el desdén mirando al tendido, algunas series tenues tomando la muleta desde la orillita del estaquillador y otras con mayor verdad atrayendo las pocas embestidas pero con el centro de su muleta, por izquierda sin mucha historia, saliendo suelto en busca de su querencia; lo despachó de media tendida y para él el silencio.

La otra oreja llegó tras el culmen de una faena al más justo de todo el encierro que apenas si cumplió en varas, variado y correcto con el percal y de muleta una labor tibia iniciada con ayudados por alto. La extrema sosería aunado al viento impidió a Joselito hacer fiestas mayores, pero la gente enfiestada a costillas e San Marcos quería premiar y exigió su música para amenizar el momento y ¿Por qué no? ¡Venga la pelea de gallos que era día de pachanga y había que premiar a alguien a como diera lugar! Voluntad del torero hidrocálido, mucha disposición y una gran estocada que le valió la oreja que otra vez fue protestada.

Y el que se borró del mapa fue Julián López El Juli, quien enfrentó a tres astados sin transmisión de emociones alguna. En su primera faena quitó por chicuelinas para llevarlo a las varas donde apenas si empujó. Más chicuelinas de manos bajas y de muleta poco,  el viento sopló fuerte, el astado se quedaba a medio viaje y mejor otra cosa. Mal El Juli con la espada y las leves palmas para él.

El segundo de su lote otro que fue débil y descastado, rayando en la desesperación El Juli inédito, pésimo con la espada y el silencio.

Y para cerrar la tercia de malas actuaciones llegó  el tercero de su lote y que se lo regresan por minúsculo, lo sustituyó uno no más grande de Montecristo que sirvió para poco y para nada, el español tenía deseo pero no fue suficiente, quiso bajarle la mano pero era inútil, no había relato ni evangelio que predicar. Extendió la labor, la gente le protestó y mejor se fue por la espada dejando tres cuartos de ración. Las palmas para él.

Así se dio el mano a mano del 25 de abril, en el que se esperaba el latir acelerado de los corazones y la garra de ambos toreros, pero ante las condiciones expuestas  o mejor dicho impuestas por quien elige el encierro, pues simplemente no se pudo más, esta vez los leones que representan a San Marcos no rugieron, no al menos con la fuerza que se esperaba.

Fuente: Torosenelmundo / Ana Delgado

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