Así le dicen las cosas claras a la Ministra de Trabajo el sector UNPBE

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Durante los próximos tres días a contar desde hoy 21 de julio, la Unión de Picadores y Banderilleros se concentrarán a las Puertas del Ministerio de Trabajo en Madrid, exigiendo a la Ministra que cumpla las leyes y no deje fuera de ella, a los cientos de familias del sector taurino. Para ello y dejar claro su protesta, leerán el siguiente:

MANIFIESTO

El escritor José Bergamín definió “la música callada del toreo”. De esta forma ha sido muchas veces la historia de la tauromaquia, silenciosa, un arte que, por su grandeza, por sus valores, por la liturgia del rito, por la trascendente verdad de lo que pasa en el ruedo, no ha necesitado de altavoces estridentes para ser un espectáculo de masas en España, Francia, Portugal y América latina.

Los toreros hemos sido discretos, quizás en exceso, celosos de nuestra intimidad y hemos resistido con admirable fortaleza insultos y agravios. Este acoso y derribo debe terminar. Hasta ahora se ha demostrado señorío desde la quietud, ahora, tenemos que demostrar nuestra fuerza, tenemos que enseñar que la tauromaquia es un arte vigente y necesario en la sociedad del siglo XXI y que haremos lo necesario para que siga siéndolo. Y todo esto desde la libertad y la falta de complejos.

El toreo, los toreros no podemos seguir admitiendo insultos, discriminaciones y malos tratos por nadie.

Hasta ahora hemos soportado esos insultos desde frentes muy concretos, pero se ha llegado a un punto de no retorno cuando un Ministerio de Trabajo como este en el que estamos, margina a unos trabajadores por el hecho de ser toreros.

No queremos privilegios, pero tampoco que sean capaces de no aplicar las leyes vigentes por el hecho de nuestra profesión.

La música callada de los toreros debe dar paso a otra música, más estruendosa, donde levantemos la voz y señalemos sin complejos el orgullo de nuestra profesión y les hagamos saber que vamos a defender la tauromaquia y la afición hasta el final.

Ahora es el momento de hacérselo saber a los políticos, pero también debemos trasmitirlo en cualquier ámbito de nuestra vida porque es la única forma de garantizar que las futuras generaciones vayan a las plazas de toros y serán tan felices con ello como nosotros lo hemos sido.

Una sociedad sin toros es una sociedad infantil y patética que niega la verdad de la vida.

Además, sino cumpliésemos con esta tarea, estaríamos faltando al respeto a tantas generaciones de compañeros que han traspasado tantas veces la línea de la cordura para glorificar la fiesta de toros y en muchas ocasiones les ha costado su vida en la arena o han quedado maltrechos para siempre.

Nuestra generación no puede permitirse ser la última del toreo, hay que entregar el testigo para las nuevas generaciones y la única forma posible es reivindicando, desde el estruendo y el orgullo de ser toreros, la grandeza de esta profesión.

Nos quieren hacer ver que el toreo como otras actividades culturales y otras profesiones no tiene cabida en una sociedad uniforme y despersonalizada donde la libertad se restringe a las minorías, pero deben saber que la humanidad ha llegado donde ha llegado gracias al impulso de la cultura y de las minorías que han movido el mundo. Y esta es nuestra cultura, una cultura milenaria, que está en nuestras raíces y que no debe perder su esencia ni caer en la moda de lo anglosajón ni en el puritanismo moralizante de los urbanitas y animalistas que lo quiere contaminar todo.

Nuestros hijos, nuestros seres queridos, deben manifestar con orgullo la profesión de sus padres, nosotros debemos reivindicar nuestra profesión y no ocultarla en determinados ambientes sociales para evitar discriminación.

Se acabó. Hemos sido sensatos y ha estado bien, pero nos quieren derribar del caballo y no nos vamos a dejar.

La música callada del toreo se va a convertir en el estruendo sonoro de la grandeza del toreo y nos ha tocado defender el testigo de la tauromaquia para entregárselo a unas generaciones a las que quieren privar de los toros y por tanto de la libertad.

Así que compañeros, si hemos llegado hasta aquí vamos a hacer lo que sea necesario por el futuro y que la sociedad, la parte de la sociedad que nos odia, vea que se ha buscado el peor enemigo posible.

Dentro y fuera de la plaza seguiremos siendo leyenda.

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