Temporadas con nostalgia en Huelva, año 1991.

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MIRANDO HACIA ATRÁS SIN IRA: AÑO 1.991

La temporada taurina de 1991 ha pasado a la historia por ser la peor que hasta ese momento se había celebrado en el coso de La Merced. Aunque contó con un buen número de festejos, nueve en total, los aficionados la recuerdan por haber sido la que han salido al ruedo los toros mas chicos y la que más cantidad de protesta había generado. Un auténtico desastre.

Los hechos sucedidos durante el abono colombino fueron muy graves. La escasa presentación de las reses lidiadas en los primeros festejos disgustó al público que, en el tercer espectáculo, mostró su enfado cuando fueron saliendo animales sin trapío, con escasa fuerza y que se cayeron en numerosas ocasiones. Las protestas fueron muy fuertes y casi provocan una alteración del orden público que se pudo solventar por la decisión de Miguel Báez Litri de regalar el sobrero y así poder paliar el escándalo que se había formado a lo largo de la tarde.

La reiterada vulneración del Reglamento Taurino sirvió para que los tendidos redujesen su demanda de que saltasen al ruedo reses dignas y no las que habían sido aprobadas por el equipo gobernativo con el beneplácito de un presidente que, en ningún momento, supo cumplir con su deber de defender los intereses de los espectadores. En el festejo del 2 de agosto, el segundo toro fue devuelto a los chiqueros, saliendo el sobrero que resultó ser de la misma condición, por lo que los espectadores protestaron ruidosamente y extendiendo su malestar durante el resto del festejo. Pero, al salir el sexto de la tarde, la situación se reprodujo y el público, cansado de contemplar lo que se le ofrecía, comenzó a arrojar toda clase de objetos al ruedo, dejándolo impracticable, mientras las protestas aumentaban en su volumen. Litri tuvo que lidiar a su oponente entre latas y almohadillas que habían llegado desde los tendidos, con el público más pendiente de las protestas contra la presidencia, empresa y toreros que de lo que sucedía en el albero. Una vez que había sido apuntillado el animal entre una clamorosa bronca, el componente de la cuadrilla de El Litri, Manuel Rodríguez (El Mangui) hacía gestos obtenibles para que el público no abandonaran los tendidos, insinuando que se iba a lidiar el sobrero. Mientras esto acontecía el delegado gobernativo, que había advertido la maniobra, se acercó a dialogar con el director de lidia, Roberto Domínguez, que se encontraba en un burladero, para comunicarle que el festejo ya había terminado al haberse lidiado los seis toros y el sobrero anunciado por lo que, según el último párrafo del articulo 73 del Reglamento Taurino se daba por finalizada la lidia. El torero vallisoletano hizo caso omiso de la indicación, permaneciendo en el burladero, sin abandonar el ruedo ni exigírselo a los demás actuantes, como debería hacerse tras haber acabado el festejo. Tanto el como su compañero Espartaco, pese a las reiteradas peticiones de la autoridad gubernativa se negaron a abandonar el ruedo al mismo tiempo que le daban su respectivo beneplácito a Miguel Báez Litri para lidiar un toro que no estaba anunciado y que había sido reconocido y aprobado para la corrida celebrada dos días antes. Al parecer, el importe económico de la res sería satisfecho por el propio torero para compensar a la empresa.

Mientras esto sucedía el público, tras contemplar los gestos de El Mangui, se mantenía a la expectativa y seguía con atención todo cuanto ocurría en el ruedo, donde los operarios se afanaban por dejarlo limpio para que saliera el todo. El hecho de que la tres cuadrillas permanecieran en el callejón y la presidencia se mantuviese en el palco confirmaban que Litri iba a matar otro toro. Fueron muy pocas las personas que habían abandonado los tendidos pues las evidencias de que iba a salir otro toro eran muy grandes. Y la autoridad lo permitió en evitación de una grave alteración del orden público, una vez que se habían puesto di acuerdo los tres diestros, la empresa y la delegación de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía.

Aparte de estos incidentes, hay que destacar los éxitos de los toreros locales. Emilio Silvera brillo en el festival de apertura de campaña; los novilleros Antonio Borrero Chamaco y Miguel Carrasco triunfaron en Colombinas al igual que Litri y el becerrista Manolo Contreras que tuvo una buena actuación a finales de temporada en una novillada de promoción que se organizó.

De los toreros no onubenses hay que destacar las dos actuaciones de Jesulín de Ubrique así como una buena faena de Emilio Muñoz que no ratificó con la espada. Los fracasos también fueron muchos y algunos diestros pasaron de puntillas ante la afición onubense que, eso sí, disfrutó con el festejo de rejones donde los actuantes ofrecieron un buen espectáculo.

Un año más la afición onubense dio una respuesta negativa en lo que respecta a la asistencia pues los graderíos, en la mayoría de los festejos ofrecían muchos eventos vacíos. Como es habitual, el público acudió a contemplar los festejos de las Fiestas Colombinas, bajando considerablemente la presencia de espectadores en los restantes espectáculos de la temporada.

La empresa puso en funcionamiento la llamada Corrida del Veraneante que tampoco tuvo una buena acogida por parte de los aficionados aunque influyesen los negativos hechos que la rodearon como varios cambios en el cartel inicialmente anunciado con Cesar Rincón, Joselito y Jesulín con reses de Mari Carmen Camacho para ser finalmente José Luis Parada Emilio Silvera y Jesulín, con un encierro de Fermín Bohórquez fueran los protagonistas.

Un año más la ausencia de criterio sobre como debe ser el toro de lidia por parte de los veterinarios de la plaza hizo posible que los festejos no se desarrollasen de la forma esperada ya que el público se enfadó con la presentación y con el comportamiento de las reses. Y todo ello con el beneplácito de una presidencia que accedía a todo especialmente a la hora de no rechazar en los reconocimientos a los toros que se sabían que no podrían aguantar la lidia.

Con un festival a beneficio de la Ciudad de los Niños se inauguró la temporada, lidiándose novillos de Jandilla. Emilio Silvera cortó las dos orejas de su oponente mientras que Juan Mora y Jesús Janeiro “Jesulín de Ubrique” también recibieron un trofeo cada uno. Fernando Cepeda paseó el anillo, fueron aplaudidos Rafael Camino y Manolo Contreras mientras Juan Serrano “Finito de Córdoba” fue avisado.

El ciclo colombino comenzó el 31 de julio con reses del Marqués de Domecq. José Ortega Cano paseó el anillo y fue avisado; Julio Aparicio también dio la vuelta al ruedo y Miguel Báez “Litri” fue silenciado. Al día siguiente, reaparición de Luis de Pauloba después de la grave cogida sufrida en Cuenca. Se lidiaron novillos de Jandilla y tanto Antonio Borrero “Chamaco” como Miguel Carrasco cortaron una oreja mientras que Pauloba paseó el anillo en ambas ocasiones. El día 2 de agosto se produjo el escándalo en la plaza que se trató de solventar con el sobrero de Jandilla y al que Miguel Báez “Litri” le cortó el rabo. Los toros de Juan Pedro Domecq no propiciaron el triunfo y ni Roberto Domínguez, Juan Antonio Ruiz “Espartaco” ni Litri pudieron triunfar el 2 de agosto. Por la noche, actuación de El Bombero Torero y, en la parte seria, de Alejandro Urbano. En el día grande se corrieron astados de Salvador Guardiola y solo hubo aplausos para Emilio Muñoz, Paco Ojeda y Emilio Silvera. Se cerró el abono con el festejo de rejones con reses de Viento Verde y de Peralta Hermanos. Pedro Cárdenas cortó dos orejas y Luis Domecq una en sus actuaciones individuales mientras que Javier Buendía paseó el anillo y se aplaudió a Fermín Bohórquez. Las colleras Buendía-Cárdenas y Bohórquez-Domecq cortaron dos orejas cada una.

En la Corrida del Veraneante, celebrada el 23 de agosto, se lidiaron reses de Fermín Bohórquez y Jesús Janeiro “Jesulín de Ubrique” cortó una oreja a cada uno de sus toros mientras que Emilio Silvera y Víctor Mendes no pasaron de discretos. Una semana más tarde, novillada de promoción, con erales de Clotilde López y Pedro Maylín. Manuel Soto cortó dos orejas y Manolo Contreras obtuvo un trofeo y un aviso, siendo silenciado Jorge Buendía y avisado en ambos Jesús Medrano.

Artículo de opinión de Vicente Parra Roldán.

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