Tomás Angulo: “Pido a gritos Madrid, la necesito y creo que ya me toca”

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El extremeño Tomás Angulo se convirtió en matador de toros en agosto de 2015 después de una prometedora trayectoria como novillero. La alternativa fue triunfal y sumó dos paseíllos más ese mismo verano. Pero después llegaría la versión más cruel de su profesión: Angulo, como otros toreros jóvenes, sufre el famoso ‘parón’.

A pesar de ello, el torero de Llerena no se da por vencido: “Mi listón de entrenamiento no bajó. Seguí y sigo exigiéndome cada día más, tentadero a tentadero, tratando de evolucionar conociéndome mejor, teniendo muy claro lo que busco y con la ilusión a tope, créeme”.

Para él, esta dura prueba es un refuerzo mental: “A falta de ese festejo siguiente en el que pensar y centrar la preparación, uno encuentra más tiempo para pensar y ahí, sí eres capaz de asimilarlo, te haces más fuerte y valoras aún más la grandeza de esta profesión. Me considero un tipo optimista y seguro, y esto ni mucho menos ha parado aquí”.

Pocos pueden presumir de haberse presentado como novillero en la primera plaza del mundo cuando han considerado óptima su preparación y oportuno el momento, declinando previamente dos llamadas de la anterior empresa gestora. Como premio a su apuesta, una oreja y dos tardes más de meritorio compromiso por su parte. Como también encontró premio al proclamarse Triunfador del Ciclo de Novilladas de promoción de la Real Maestranza de Sevilla.

“Es curioso y da que pensar. De novillero toreé más veces en la Maestranza que en toda Extremadura. Y en Francia más de lo mismo”, apostilla el torero recordando que de novillero dejó su impronta en nueve actuaciones y aún no se le ha visto como matador en el país vecino.

“Tengo unas ganas de Francia… Guardo gratos recuerdos de allí. Gozamos de buenos amigos en Francia y su afición es exquisita. Paquito -su apoderado- es muy tesonero y está en constante trato con las distintas comisiones, sus empresarios y hasta con algunos alcaldes, pero, de momento sigo esperando”.

El torero es consciente del círculo vicioso en el que está inmerso: la escasez de contratos impide acceder a compromisos mayores y al no poder demostrar cualidades en estas grandes citas, no llegan los contratos: “Hasta ahora mi currículum como matador de toros es el que es. Qué quisiera yo: Torear y torear para sumar. Pero sumar por sumar, a cualquier precio y a costa de cualquier circunstancia, lo siento, pero por ahí no paso».

Otra de sus asignaturas pendientes, y causa de que no sea conocido por el gran público, es continuar inédito en televisión.

Amén de festivales, 2019 lo pasaportó con tres corridas de toros: 3 orejas en Almendralejo, 2 en Llerena y, por destacar, la de Azpeitia, donde se enfundó el traje de luces 23 meses después de la última vez: “Como corresponde, le puse todo a esa tarde. El bueno de Joxín Iriarte me anunció con mucha antelación y eso me permitió disfrutarlo de manera especial. Mis amigos ganaderos, como siempre, se volcaron conmigo en su apoyo, incluyendo el propio D. Joaquim Murteira, de quien fue el ganado, y llegué a la fecha a tope en todos los sentidos de la preparación».

Y la prensa especializada así lo vio y así lo relató, destacando su firmeza, su verdad, el sitio que pisó y dos estocadas de efecto fulminante.

“Para mí sí me sirvió mucho. Pude a la evidente presión, anduve suelto, despejado… Lástima que mi lote no acompañara según mi deseo, porque fue una tarde para saborear el sentirme torero y tener claro que soy capaz”. 

Paseando por sus redes sociales y las de su generoso racimo de partidarios encontraremos una palabra que se repite a modo de conjura ‘FE’: “Temiéndonos el parón, mi apoderado propuso sacar unos pósters de publicidad con la intención de hacer ver al personal que mi carrera seguía su curso. Que estamos vivos y dispuestos. Buscábamos un slogan que fuera conciso, distinto y a ser posible también pegadizo. Y fíjate qué sencillo era: ‘FE’. Un monosílabo que engloba todo mi sentir y el de quienes me siguen y aprecian: ilusión, sueño, convencimiento, trabajo, espera, persistencia… Sin darnos cuenta hemos hecho de esa palabra todo un estandarte”.

Comienza 2020. Promesas y premisas. Y fe. Angulo, contundente, concluye marcando su prioridad: “Pido a gritos Madrid. La necesito. Y creo que ya me toca. No pretendo dar lástima ni que nadie me regale nada. Solo ruego mi oportunidad, que salga el toro para mí también. Vivo mi mejor momento y no poder expresarlo me resta vida”.

FOTOS: PACO CAMPOS

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