El Cid corta la única oreja en Puente Piedra.

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El diestro de Salteras, Manuel Jesús “El Cid”, corta la única oreja de la tarde, mientras que el peruano Roca Rey perdió los trofeos por el uso de los aceros y Libardo fue silenciado.


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Puente Piedra es nuestro exilio dorado a la espera de la reapertura de La Santamaría sometida a reforzamientos estructurales. Luis Miguel Londoño (a quien Roca Rey le brindó un toro y Manuel Libardo a Don Felipe Negret) ha sido generoso con los taurinos y un equipo liderado por Gonzalo Sanz y un grupo de entusiastas jóvenes universitarios llenaron ” hasta las banderas ” la bella plaza techada en inmediaciones de Subachoque “Frente de trabajo” para las antiguas comunidades precolombinas con las peñas (La Giralda, la Barra5, los boinas blancas, el burladero) como legítima representación de la afición, gente muy joven, elegantes damas y aficionados de varias regiones (Cheo Restrepo, Aranguito, Luis Fdo. Castro, el procurador general de la nación vivido en varias ocasiones por su defensa de la fiesta)…

Bueno, pues ese encierro de Mondoñedo, con presencia, con seriedad, “tocó” a los tendidos, la gente justiprecio su juego, vibró, se apasionó, tomó partido por el toro (a veces de manera más emocional que racional) y a partir de ahí valoró lo que hicieron los toreros (Manuel Jesús “El Cid”, la única oreja, Manuel Libardo y Roca Rey) que los entregaron todo, con su aprendizaje a cuestas, con su valor, con su arte, disposición y compromiso con quien ha pagado una entrada.

El primer de “El Cid” tuvo la virtud de cambiar su embestida tras la vara precisa, justa y medida de Viloria. Cómo se dobla el torero, elegante y austero, sin excederse. Se lo lleva a los medios y una tanda por el derecho, templada y abrochada con el de pecho. Toque y voz, colocación, distancia, mano baja son sus armas. Por el izquierdo el toro es menos claro. El oro transmitió mucho al tendido pero por momentos “iba dormido” en los engaños. Pincha y ovación.

Su segundo nada más salir del toril se oye ese !ohhhhhhhhhhhh!!! Que parece rugir desde el tendido. Manos por delante, tornillazo. Observó que echa la cara abajo en el peto del caballo de picar. Sale con cierta brusquedad. El toro va a la muleta a media altura. Lo mete en ella y las tandas se suceden con una gran belleza, no la simplista, sino la que está adosada a la importancia del toro. Estocadón y 1 oreja. La torería del de Salteras especialista en Victorinos salta a la vista.

Manuel Libardo recibe a su primero a pie junto. Lo lleva por verónicas a los medios. Sale el picador y el toro se da un topetazo en el peto. Empuja en el caballo Quite por tafalleras. Cayetano le instrumenta un largo puyazo y el hilo de sangre cae hasta la pezuña. Saludan tras banderillas Santana y Garrido.

Le cuesta al torero colombiano que sus paisanos le valoren. No faltó quien lanzara ese ofensivo “toro” que no es para glorificar al ejemplar sino para endilgarle un insulto al torero. Manuel torea con un gusto innato y las tandas por el derecho cortas pero de gran nivel por el trazo o parece que calen en el espectador. Le echa la muleta a la cara, Por el izquierdo, el toro tardea sin que haya que criticarle nada a “Gitanito”. El toro es fijo, se arranca a los engaños, es pronto y esa emoción va in crescendo pues esa chispa del toro eleva la temperatura emocional de lo que hacen los dos en el ruedo. Le dan la vuelta al ruedo. La certera estocada, entregándose tras pasar un par de minutos sin poder colocar al toro que se iba tras el engaño sin permitirle “hacer la suerte suprema”. Pero la gente no valora el gesto y pasa inadvertida ese momento crucial de la lidia. Es probable que hubiera sido práctico entrar recibiendo pero el pozo que deja el torero no es un dato menor. Manuel Libardo es un valor que nos dará muchas satisfacciones…

A su segundo, apenas un puyacito. Quita por chicuelinas. “Reportero” se cuela por el derecho, mirón, se frena, se para y es perceptible la brusquedad. Dura poco. Me queda para esas cosas que una atesora de una faena una hermosísima trincherilla… Palmas al torero.

Roca Rey es responsable, muy responsable, del entradón en Puente Piedra tras su paso exitoso por Cali, Manizales, Duitama. Conecta fácilmente con el tendido y surgen las verónicas y las tafalleras. Ay, el toro sale distraído. Le falta alegría que le sobra al torero que no se aflige. Y la cara alta, a más de mirón y a veces el toro se para, los andares pausados del limeño son un dechado del bien estar en el ruedo. Le deja la muleta en la cara para corregirle esa distracción y aprovecha la inercia del toro para una tanda más. La clásica media lagartijera. Ovación. La tarjeta de visita ha sido elocuente.

El que cierra plaza es devuelto por un problema en la pata trasera izquierda. Sale “Carpintero” el sobrero. Le corean el variado toreo de capote que incluye saltilleras, chicuelinas y revoleras. El toro empuja al caballo a los medios… Es esplendente la suerte de varas. Ya con la muleta, tres estatuarios, uno del desprecio y un muletazo por alto. Es fijo aunque tardea por el derecho… Preciosa la embestida, con la cara abajo. El público en pie. Hay conexión de lo que ocurre en el ruedo con lo que “siente” el tendido. Todos creíamos que cortaría las dos orejas pero el acero le hace una mala pasada y caen dos avisos. Figura va a ser y contar con él será imprescindible…
Fuente Tendido7

Ficha del Festejo
Toros de Mondoñedo, el último como sobrero. Bien presentados y de variado juego.

Manuel Jesús “El Cid”, ovación / oreja.
Manuel Libardo, palmas / silencio.
Andrés Roca Rey, ovación / palmas tras dos avisos.

Incidencias.- Lleno en los tendidos.

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