Ganadería de D. Marcelino Acosta Cañas, una mañana de campo.

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Mañana de campo bravo en tierras onubenses, como anfitrión, D. Marcelino Acosta Cañas, encuentro en la Finca La Torre, su ubicación el término municipal de San Juan del Puerto (Huelva).


Marcelino AcostaNos habló del pasado, del presente y del futuro de la ganadería, de D. Diego Garrido a D. Guillermo Acosta Otero y actualmente de D. Marcelino Acosta Cañas.

Los orígenes de la ganadería se remontan a 1860 con D. Francisco Garrido, primero de la saga que se tiene conocimiento que tenía ganado de lidia (mostrenco), ya tenía relación con el pueblo de San Juan del Puerto y sus capeas tradicionales, pasó el tiempo y en 1890 su hijo D. Joaquín Garrido Santamaría, lidiaba en la Plaza de Toros de Huelva y era primero de la saga de los Litris, Miguel Báez “El Mequi” y Antonio Álvarez el Comerciante, quienes lidiaron ese encierro de Garrido.

Cartel Litri y "El Comerciante" con GarridoLa figura central de la ganadería nos la encontramos en el tercer eslabón de la cadena, D. Diego Garrido Domínguez, natural de San Juan del Puerto, nacido en 1891, menor de tres hermanos, uno de ellos Francisco fallece corneado en una fiesta campera en 1906 cuando contaba con la edad de 23 años. Y su hermana Teresa que se casa con su primo hermano suyo de Gibraleón, D. Francisco Garrido y D. Diego Garrido que se casa con una señora de Umbrete Dña. Joaquina Amores Illanes, hermana de la abuela materna de D. Marcelino Acosta Cañas. Por ahí viene la relación de la familia Acosta con la familia Garrido.

vaca madre de Marcelino AcostaD. Diego Garrido no tuvo descendencia directa y la madre de Marcelino Acosta, era sobrina y ahijada de bautizo y después de boda. En el año 1955 la ganadería estaba ya montada y venía del año 1948 donde D. Diego Garrido recibe por herencia de sus padres, la ganadería de encaste Conrradi raza Gallardo, nada que ver con el Conrradi actual de La Quinta, a D. Diego no le gustaba este encaste y D. Miguel Moreno Caparros, yerno del Alcalde de los Caballos, tío de D. Antonio Peña Cruz, era íntimo amigo de D. Diego y comenzó a llevarle la ganadería, en ese momento lo que funcionaba era el encaste Benítez Cubero, que era demandado por los toreros de la época y entonces opto por comprar dos camadas completas de eralas y añojas en los años 1947 y 1948 y comenzó a llevar una nueva ganadería con encaste propio.

En el año 1955 llega a la casa Garrido, D. Guillermo Acosta Otero, porque D. Marcelino Acosta de Rociana y D. Diego Garrido de San Juan, eran amigos y compañeros de cacería, Rocío y veraneo en la playa, y D. Guillermo Acosta que estudiaba Perito Agrícola en Madrid ayudaba a su abuelo en las épocas de veraneo y como D. Diego no tenía hijos también le echaba una mano.

VACA MARCELINO ACOSTAEn el año 1958 D. Diego Garrido ejerce de padrino en la boda de su sobrina, Dña. Consuelo Cañas Amores, a raíz de ahí se estrecha la relación y D. Guillermo Acosta pasa a ser el encargado General de la ganadería, apoderado y hombre de confianza de la casa.

D. Diego Garrido fallece el 31 de agosto de 1964 y su viuda Joaquina Amores Illanes comienza una nueva andadura ganadera, con el nombre de Viuda de Diego Garrido en los carteles, todo el tiempo está al frente de la ganadería D. Guillermo Acosta. En el 8 de noviembre de 1980 a la edad de 85 años fallece Dña. Joaquina Amores y reciben la ganadería sus dos sobrinas, Consuelo y María Josefa.

Cambia de nuevo el nombre de la ganadería para anunciarse en los carteles, siendo Diego Garrido como nombre comercial el que aparece en la cartelería, siempre con el encaste de Benítez Cubero. Ya con la edad avanzada de las dos hermanas, herederas del hierro que da nombre a la ganadería deciden dividir la ganadería en dos partes, de forma elegante y sin acritud, se hacen dos lotes, un lote de 125 vacas puras de Benítez Cubero, herrada con los números pares pasan a ser propiedad de María Josefa junto con la Finca de Los Centenales de Gibraleón y El Esparragal de Manzanilla, siendo el otro lote del mismo número de ejemplares, con los números impares y la Finca La Torre en el término de San Juan del Puerto para Dña. Consuelo Cañas y al pedir en la UCTL bajo el artículo 5 bis para solicitar el nuevo hierro, se cede los derechos de la ganadería a nombre de su marido, D. Guillermo Acosta. En el año 1996 se concede la marca del Hierro por parte de la UCTL, con las siglas LQ y pasa D. Marcelino Acosta a encargarse de la ganadería.

Guillermo Acosta y su Hijo Marcelino AcostaLos primeros años en las manos de D. Marcelino Acosta se encargaba de todo, tientas, picar, mayoral, ganadero, gestor, vendedor y acompañante de la ganadería en los transportes de las reses. Así hasta el 11 de marzo de 2011, que fallece la titular Dña. Consuelo Cañas y su viudo D. Guillermo Acosta decide partir en vida la herencia.

En el año 2012 D. Guillermo Acosta, premia a su hijo y vende el hierro a su hijo menor D. Marcelino Acosta, al tiempo que le arrienda La Finca La Torre para seguir desarrollando las labores propias que precisa el ganado bravo. Pero no cambia el nombre de la ganadería, por decisión del nuevo titular, manteniendo el antiguo nombre de su padre hasta su fallecimiento. El 5 de marzo de 2015 fallece D. Guillermo Acosta Otero, pero aun así en el mes de Agosto y más concretamente en el 24 de ese mes, se lidiará un encierro en su pueblo natal, Rociana del Condado. Su hijo lo anuncia en los carteles a nombre de su padre como homenaje póstumo a su persona, siendo esta la primera vez que lidiaba en su pueblo. Posteriormente se cambia el nombre en la UCTL, siendo actualmente D. Marcelino Acosta Cañas el nombre de la ganadería con el que se lidiaran las reses que pastan en La Dehesa La Torre, encaste Benítez Cubero.

Arbol Genealógico de Guillermo AcostaTerminaba la charla con el ganadero y paseamos por la dehesa para ver los añojos, erales, vacas madres y sementales que recorren en libertad los cercados de la finca, una finca que cuida, mima y quiere como un hijo. Horas y horas dedicadas a este duro y sacrificado mundo, que de vez en cuando te da alguna alegría, pero por esas pocas alegrías, vale la pena tanto sacrificio. Enhorabuena ganadero por mantener, conservar y hacernos disfrutar de un encaste que marcó una época en el pasado y que esperamos ocupe una nueva en el futuro.

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