El Indulto, un despropósito.

Tarde de paseo vespertino por Gravina, recordando al antiguo teatro Mora, por José Nogales con nostalgia del tristemente desaparecido hotel Victoria, por Botica el Palacio de Mora Claros, por la Vega, las tabernas de Paco Asunto y el Valle y en la puerta del Lagar a la vera del coso huelvano, Rafael Carbonell, Joselito Romero y el Venezolano, en tarde funesta, los viejos del lugar ya lo saben, hoy tres matadores de eclosión verdadera, de cercanías, dominantes en terrenos muy comprometidos, sobrados de condiciones, Perera, colosal de cerca, al natural y con la diestra, el cuarto indulto de despropósitos, balance de dos y dos orejas simbólicas, Roca Rey dignificó el rodilleo verdadero de un bestial poderío, se compromete en sitios que nadie quiere ver, dos orejas en el segundo después de un encuentro con la tizona mágico en el quinto ovación y saludos en perseverante faena. De Miranda en línea ascendente, en el tercero con un jabonero desclasado cortó un apéndice merecido fiel reflejo del momento presente en el sexto con derechos derechazos inició la faena, insiste con el mismo trazo ante un desclasado Juanpedro, acertó con la insistencia de la misma mano, finiquita con bernardinas certeras, una oreja…eso fue todo.

Crónica de Alfonso Leandro.

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