RAFAEL SERNA INDULTA UN TORO DE EL PARRALEJO Y SALE A HOMBROS JUNTO A DANIEL LUQUE EN ZALAMEA

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Seis orejas y un rabo fueron los premios para los toreros de a pie, con colaboradora corrida de El Parralejo. Juan Quinta, a caballo, sin suerte.

Plaza de toros de Zalamea la Real, con media entrada en los tendidos en tarde calurosa, se lidiaron dos novillos para rejones de Aldeaquemada, 1º y 6º, correctos de presentación, parados; y cuatro de El Parralejo, desiguales de presentación, nobles, 2º y 3º faltos de casta y mansos, 4º manso encastado, noble, premiado con la vuelta al ruedo y 5º número 65 Malandar de nombre, de buen juego y noble, fue indultado para

El rejonerador Juan Quinta, cinco pinchazos y rejón, silencio; pinchazo y medio rejón, ovación

Daniel Luque, pinchazo y estocada, oreja; estocada, dos orejas

Rafael Serna, estocada, oreja; dos orejas y rabo simbólicas

Primer indulto de la temporada en tierras onubenses, en esta ocasión en Zalamea la Real, para un toro de El Parralejo, número 65, Malandar de nombre, que le correspondió en suerte al sevillano Rafael Serna. La mayor virtud del toro fue su infinita nobleza y su duración, virtudes excelentes de un toro, pero exageradas para el indulto, como exagerada fue la vuelta al ruedo al cuarto, un manso encastado que se empleó en el caballo en la segunda entrada más por genio que por bravura. El toro indultado fue más noble y bondadoso que bravo, una sola entrada en el caballo, con más duración que profundidad, y tremendamente colaborador en la muleta de Rafael Serna que hizo con el de El Parralejo lo que quiso. Indulto moderno de los que proliferan en los últimos tiempos en la tauromaquia.

Todo esto no resta méritos a la faena instrumentada por Rafael Serna, que lo entendió y lo templó con premura. El toro requería suavidad y se la dio el sevillano por ambos pitones. El toro entregado desde el primer muletazo y aprovechado con cadencia. Su primer oponente, también fue noble pero con menos entrega, sobre todo por el pitón izquierdo, tuvo buenos pasajes por el pitón derecho.

El primer oponente de Daniel Luque, segundo de la tarde, se rajó antes de poder redondear la faena fundamentada en el pitón derecho. El toro fue noble, nota predominante de la corrida, pero no llegó la faena a cotas mayores por la mansedumbre del burel. Se empleó el cuarto con más genio que bravura en el caballo, donde fue castigado con dureza. Le pasó factura al toro la pelea en el último tercio, donde duró menos de lo preceptivo en la tauromaquia moderna. Faena entregada de Luque, que remató por luquesinas, y tras buena estocada se le conceden las dos orejas. El toro se premia con la vuelta al ruedo.

Juan Quinta lidió el primero y el sexto de la tarde, y ambos novillos no colaboraron en exceso con las cabalgaduras del rejoneador sevillano, que se le notó falto de oficio para solventar los problemas. Sin entrar en los terrenos del toro, se fueron disipando ambas faenas, sin lucimiento, que terminó de arruinar con el rejón de muerte. Fue silenciado en su primero y ovacionado en el que cerró plaza por su disposición más que por la brillantez de sus actuaciones.

Crónica de Carlos Arroyo y galería de Gilberto Hernández Vallecillo

 

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