Siete orejas en un entretenido Festival de Cotolengo.

La trigésimo tercera edición del festival a beneficio de la Institución Sagrado Corazón (Cotolengo) se inició esta tarde en la plaza de toros de Albacete con un respetuoso minuto de silencio en memoria del ganadero Daniel Ruiz. Obligado recuerdo, también a la hermana María, que fuera hace tiempo superiora. El alcalde y el concejal de Asuntos Taurinos participaron en este ceremonial.

El novillo de Domingo Hernández lidiado en primer lugar mostró buena condición desde las notables y sentidas verónicas de recibo de Andrés Palacios. Torero de clase y empaque que exhibió en su desarrollo artístico en las tandas de derechazos, alguno de ellos esplendorosos.
La nobleza del astado fue muy bien aprovechada por el torero albacetense también en dos tandas de naturales de largo y estético trazo. Terminó por circulares y tras pinchazo y estocada tendida cortó una oreja tras un aviso.

Miguel Tendero se enfrentó en segundo lugar a un astado de Bella Lucía, un salinero muy voluminoso, manejable y flojo de energía que embestía andando, un hándicap para el torero que con oficio y entrega fue extrayendo muletazos a los que la condición del toro impidió que la faena tomara vuelo. Finiquitó entre los pitones. Pinchó en dos ocasiones para agarrar luego una buena estocada. Fue ovacionado el diestro por sus ganas.

Sergio Serrano con un repetidor y noble astado de Samuel Flores que tuvo movilidad y repetición en sus embestidas construyó una faena de tono ascendente, plural de oficio y
técnica cogiendo el ritmo y la altura de las arrancadas, que era clave fundamental. Técnica y claridad de ideas ameritando las series ligadas de muletazos de buen nivel en una obra compacta construcción y lograda ejecución. Circulares por la espalda aumentaron el nivel de recepción del toreo de Sergio Serrano. Pinchazo y estocada que provocó desagradable derrame y una oreja para el torero con ovación en el arrastre del “Samuel”.

Complicado y duro fue el cuarto de la tarde con el hierro de La Palmosilla con el que Diego Carretero se esforzó al máximo superando las dificultades del astado que se quedaba corto en sus arrancadas. Se entregó siempre el matador de Hellín que pasó apuros toreando al natural
ante un toro manso de muy pocas opciones. Después de una estocada certera, logró un trofeo.

Divisa negra llevaba el quinto de la tarde en memoria de su criador Daniel Ruiz. El utrero fue extraordinario por su enclasada condición y exquisita nobleza en sus entregados viajes detrás de la muleta del novillero rodense Antonio Palacios, todavía por hacer y forjarse mucho más en
la técnica. El bravo novillo humillaba siempre y requería más distancia que el joven torero no acertaba a conseguir por lo que el conjunto de la faena no alcanzó el nivel requerido. Con voluntad extrajo alguna serie de cierto nivel en un tono desigual. Pinchó una vez y tras estocada desprendida cortó dos benévolas orejas como apoyo del paisanaje. El novillo fue muy ovacionado en el arrastre.

Se presentaba en Albacete el alumno de la Escuela Taurina, Alejandro González, hijo del subalterno Gonzalo González y lo hizo ante un eral de Guadalmena de buen juego que permitió al joven novillero mostrar su buen concepto del toreo generando tandas muy ligadas y de sobresaliente templanza rematadas con excelentes pases de pecho en un conjunto de toreo muy esperanzador y valioso en unos inicios muy prometedores. Un pinchazo y estocada le
valieron dos orejas. Habrá que seguir al joven torero con interés.

Festival entretenido con siete trofeos logrados y sobre todo el objetivo humanitario conseguido para que el Cotolengo siga con su grandiosa, necesaria y generosa labor. Es el
festival del corazón.

FICHA DEL FESTEJO
La trigésimo tercera edición del festival a beneficio de la Institución Sagrado Corazón (Cotolengo) Novillos de Domingo Hdz, Bella Lucia, Samuel Flores, La Palmosilla, Daniel Ruiz y
Guadalmena. 1/3 de entrada.
Andrés Palacios: Oreja
Miguel Tendero: Ovación
Sergio Serrano: Oreja
Diego Carretero: Oreja
Antonio Palacios: Dos Orejas
Alejandro González: Dos Orejas