LA PRIMERA SUSPENSIÓN POR MUERTE EN MADRID

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El 21 de julio de 1.914 aconteció un hecho luctuoso en la plaza de toros de Madrid – aún no se había pensado en la construcción de Las Ventas – que obligó, por vez primera en su historia, a suspender un festejo después de haber sido iniciado.

En aquella tarde se lidiaban novillos de Contreras y el mejicano Miguel Freg (que era hermano de Luis, Alfredo y Salvador), recibió a su oponente, tercero de la tarde, con cinco verónicas que fueron ovacionadas. El novillo llegó manso y con feo estilo a la muleta y se entableró en chiqueros, defendiéndose y cortando. Tras un par de pases, Miguel Freg le dio un pinchazo y, antes de seguir intentando la muerte, decidió darle unos apretados pases que constituyeron una valiente faena que fue apreciada por la afición madrileña.

Quiso matarlo bien y, perfilándose en corto y con los terrenos cambiados, en la puerta de chiqueros, entró recto a matar, dejando una soberbia estocada mientras el novillo derrotaba cogiendo al torero mejicano por el cuello infiriéndole una cornada en la región infraiodea, profundizando el cuerno hasta las vértebras cervicales.

El novillero se dio cuenta de la gravedad de la cornada y, cogiéndose con ambas manos el cuello, entró por su pie rápidamente en la cercana enfermería donde, a los diez minutos, dejaba de existir.

Cuando se lidiaba el cuarto de la tarde, la noticia fue conocida por los tendidos, produciéndose una corriente de emoción entre el público que, unánimemente pidió la suspensión del festejo porque ya nadie tenía ganas de toros. La presidencia, haciéndose eco de aquellos sentimientos, suspendió el festejo. Era la primera vez que sucedía en la plaza de Madrid.

Tras la suspensión del festejo, los espectadores corrieron hacia el patio de cuadrillas para inquirir pormenores de la tragedia que truncó una carrera artística prometedora de gloria para el mejicano Luís Freg.

Por Vicente Parra Roldán

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