García Corbacho, hizo el toreo en Turégano, Miñana paseo un trofeo.

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Plaza de Toros de Turégano, (Segovia)

La coqueta plaza de toros empalizada de la localidad segoviana de Turégano, acogía una novillada de El Retamar, con enorme expectación y un lleno en los tendidos, ávidos de una buena tarde de toros. Y no defraudaron los jóvenes novilleros acartelados para esta ocasión, Lucas Miñana y García Corbacho dieron una gran tarde de toros.

Jóvenes toreros que desean abrirse un hueco en este difícil mundo del toro, que en los comienzos son todo lucha con uno mismo y ver las capacidades que son capaces de desarrollar delante de la cara de los novillos que le quepan en suerte cada tarde.

Son momentos de aprendizaje pero también de intentar madurar lo más rápido posible para dar el salto al escalafón de novilleros con caballos, donde la competencia es cada día mayor.

Siempre es un placer ver este tipo de festejos pues son la base de la fiesta, y ver los tendidos llenos es una enorme alegría, al comprobar que la fiesta está viva.

Estuvo Miñana con ganas y gusto en su trasteo en los dos erales que le tocó lidiar, desplegando sus armas para solventar los problemas que le planteaban sus antagonistas, el resultado, saludos y una oreja en su esportón que le saben a gloria.

El segundo del cartel, el extremeño García Corbacho, exprime hasta el límite cada tarde que se ve carteado, con un toreo firme, las zapatillas asentadas y jugando los brazos con solturas, para acompañar y acompasar las embestidas, llevando, ligando y mandando en cada serie. Muy capaz se le vio con su único enemigo que le cupo en suerte, inicio el trasteo con las zapatillas asentadas en la arena del coso segoviano, saliendo airoso de las suertes y dejando claro que quería dar una buena tarde de toros. Firme  decidido lo paso por alto tras brindar al respetable, para comenzar el trasteo en redondo, con cadencia, ritmo y pulseando la embestida, terminando por pases de pitón a rabo en soberbios de pecho.

El castaño tenía codicia y acudía presto al engaño que le mostraba Corbacho, de largo recorrido le enjareto unas series por el izquierdo de buenas maneras, mientras la banda de música acompañaba cada trazo del muletazo que Corbacho le imprimía al buen eral del Retamar.

Torear sin toro tampoco es fácil, Corbacho le supo dar los tiempos y las pausas para que el novillo tomara un respiro en cada serie.

Una obra que la faltó la firma y que una tarde más vuelve a marcar al novillero que por culpa de los aceros, lo que podría haber sido puerta grande, se convirtió en sonora y clamorosa vuelta al ruedo.

Ficha del Festejo

Se lidiaron reses de El Retamar de buen juego en líneas generales

Lucas Miñana, saludos / oreja

García Corbacho, vuelta al ruedo

Incidencias.- Lleno en los tendidos.

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